domingo, 6 de marzo de 2016

El Parlamento tridimensional (divertimento político-matemático)

¿Por qué seguimos sin Gobierno en España? Mas allá de los factores subjetivos y/o circunstanciales, como los comportamientos personales de los diferentes líderes, o su escasa "cultura de pactos", sobre los que la prensa diaria se ha extendido últimamente de un modo bastante prolijo, hay factores objetivos y bastante profundos, que hacen que la situación sea geométricamente muy compleja.

En España, a la tradicional división entre izquierda y derecha se añaden al menos otros dos grandes ejes de división política. En primer lugar está el eje centro-periferia, que divide a los diferentes partidos políticos entre partidarios de mantener la unidad del Estado como un valor innegociable y los que consideran este asunto al menos negociable, cuando no se decantan abiertamente por la secesión.

A estos dos ejes tradicionales de nuestra política se ha sumado recientemente un tercero, el que divide a los partidos políticos entre los que se dicen partidarios de "renovar" la forma de hacer política en nuestro país (Podemos y C's) y los herederos de las formas mas tradicionales de hacer política (el resto).

Tenemos pues tres grandes ejes coordenados a lo largo de los cuales se sitúan las diferentes formaciones políticas, que estructuran un "espacio político tridimensional":

- El eje izquierda-derecha
- El eje centro-periferia
- El eje renovadores-tradicionales

El "espacio político" español y sus tres ejes coordenados

Cada partido político ocupa un lugar a lo largo de cada uno de estos ejes coordenados y, como veremos, resulta extremadamente difícil encontrar una región del "espacio político" que permita una alianza de gobierno con mayoría estable en el Parlamento.

Por ejemplo, si nos fijamos solamente en el eje izquierda-derecha, parece evidente que habría una holgada mayoría parlamentaria de derechas (PP, Ciudadanos, "Democracia y Libertad" y PNV) con 177 diputados/as, suficiente para gobernar. No obstante, las posiciones extremas a lo largo del eje centro-periferia de C's y PP por un lado, frente a DL y PNV por el otro, hacen imposible el encuentro de dichas partidos en un espacio político común.

Si nos fijamos en el eje centro-periferia, habría también una holgada mayoría de partidos netamente centralistas (entendiendo por ello los que consideran innegociable la unidad de España) de 253 diputados/as, más que suficiente para gobernar (2). Pero, al menos de momento, las posiciones respectivas de estos partidos centralistas (C's, PP y PSOE) a lo largo de los restantes dos ejes hacen imposible dicho acuerdo.

Finalmente, el nuevo eje renovadores-tradicionales expresa el hartazgo de las nuevas generaciones ante los sucesivos fracasos de los partidos del stablishment a la hora de gestionar la crisis económica, así como ante la creciente evidencia de que el sistema de partidos tradicional ha derivado hacia una situación de corrupción generalizada y sistémica.

Aquí, pese a la emergencia de Podemos y C's, la mayoría parlamentaria se inclina de un modo claro hacia los partidos del stablishment, que retienen 241 diputados de 350. Pero de nuevo una mayoría de gobierno basada en estos 241 diputados resulta imposible debido a sus posiciones divergentes a lo largo de los demás ejes.

Analicemos ahora las estrategias de los diferentes partidos ante esta compleja situación.El PP parece empeñado en liderar una "gran coalición" con C's y PSOE, Sin embargo, tanto C's como PSOE tienen serias razones para no aceptar la oferta. C's perdería su caché de partido "renovador" si apoyase una presidencia del PP. Y el PSOE tiene demasiado cercana la experiencia del PASOK heleno como para entusiasmarse con la idea de una "gran coalición".

Solo una intervención coercitiva de fuerzas externas a la lógica de los partidos implicados - que no debe ser descartada - podría inclinar a C's y PSOE a aceptar la propuesta del PP. Podríamos decir que la estrategia del PP solo es posible desde la perspectiva del eje centro-periferia, pero no desde la perspectiva de los otros dos ejes.

El PSOE aspira a liderar un "gobierno del cambio" que sustituya al gobierno del PP, pero sin incluir a partidos que no ocupen una posición netamente centralista en el eje centro-periferia. Esto deja reducida la oferta a PSOE y C's, lo que resulta a todas luces insuficiente. Podríamos decir que la propuesta del PSOE resulta del todo imposible desde la perspectiva de cualquiera de los tres ejes coordenados que estructuran el espacio político español.

Podemos e IU-UP apuestan por un "gobierno de izquierda", sin embargo, como ya hemos visto, la mayoría parlamentaria es de derechas. De modo que resulta una propuesta imposible incluso desde el punto de vista del propio eje izquierda-derecha. Desde el punto de vista del eje centro-periferia no es mucho mejor, dada la posición del PSOE sobre dicho eje. Y las perspectivas desde el punto de vista del eje renovadores-tradicionales, tampoco son mucho mejores, dada la exclusión de principio del otro partido "renovador".

Todo lo cual nos lleva a la conclusión de que es imposible llegar a un acuerdo de gobierno estable desde la perspectiva simultánea de los tres ejes coordenados. Dicho en terminología matemática, no existe la posibilidad de encontrar un punto de equilibrio estable en el "espacio político español". Solo son posibles, a lo sumo, "puntos de silla", estables para alguna de las tres coordenadas, pero inestables para el resto.

Todo lo cual nos lleva de manera inevitable ya sea a un gobierno esencialmente inestable o a unas nuevas elecciones, cuya eficacia para resolver el enredo parece al menos cuestionable.

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(1) Sin embargo, si nos fijamos en el número de votos, la mayoría cambia hacia la izquierda.

(2)  Las posiciones del resto de los partidos a lo largo del eje centro-periferia varían desde las posiciones mas extremas, partidarias de la secesión (ya sea a corto o a largo plazo: ERC, DL, PNV, Bildu) a otras mas intermedias, partidarias de mantener la unidad de España pero partidarias también de reconocer de un modo u otro el derecho a la secesión por vías democráticas (Podemos e IU-UP).


viernes, 29 de enero de 2016

Una propuesta inteligente

Celebro el abandono del discurso del "bunker" y del "sorpasso" y la inauguración de un nuevo discurso en relación a los pactos post-electorales por parte de Podemos, que se ha iniciado con su reciente propuesta de gobierno de coalición PSOE-Podemos-IU.

Es una propuesta oportuna e inteligente.

Por eso, desde el lobby mediático de la derecha se dispara ahora contra Podemos con todo su viejo arsenal de calumnias, que cada vez se cree menos gente poro que, a fuerza de repetirlas, acaban por hacer su efecto en las masas desinformadas.

Estamos ante una auténtica "propuesta ganadora", que es aquella propuesta con la que el proponente gana tanto si es aceptada como si no: Si la propuesta es aceptada, Podemos aparecería como el principal impulsor de un gobierno transformador para España. Si no, el PSOE tendría que explicar por qué rechaza esta posibilidad en la campaña hacia unas hipotéticas elecciones anticipadas.

Celebro, además, que la propuesta no haya levantado el revuelo que entre la izquierda de la izquierda suele levantar cualquier propuesta de alianza con el PSOE (recuerden las críticas a IU por pactar con el PSOE en Andalucía).

Celebro que la izquierda transformadora haya aprendido por fin a hacer política, en lugar de abandonarse a purismos estériles.

Lo mas curioso de todo es que el sorpasso podría venir, al final, como consecuencia del abandono del discurso del sorpasso.

martes, 12 de enero de 2016

Españislavia

Suele decirse que los políticos son especialistas en crearse sus propios problemas, para poder dedicarse a resolverlos en vez de a resolver los problemas de la gente. A veces, sin embargo, los problemas que crean los políticos se les van de las manos y la cosa empieza a parecerse al conocido texto de Woody Allen "Como acabar de una vez por todas con el ajedrez por correspondencia", cuya atenta lectura recomiendo a los políticos catalanes y españoles. Es decir, acaban en una situación en la que ambas partes se dan simultáneamente "jaque mate", sin ninguna posibilidad de acuerdo.

Algo así amenaza con suceder con el laberinto catalán. 

Si no fuera porque la cosa puede acabar en tragedia, podría ser incluso divertido imaginar las tribulaciones de cualquier ciudadano catalán (empresario, funcionario, trabajador, jubilado ...), apremiado por las demandas simultáneas de dos administraciones diferentes: dos legislaciones diferentes, dos haciendas diferentes, dos policías diferentes, etc... compitiendo por su lealtad (y por su bolsa).

Lo peor de todo es que se conocen los orígenes del problema: dos partidos, llamados CyU y PP, acosados por la corrupción y cada vez mas desprestigiados ante sus respectivos electorados, que necesitan urgentemente desviar la atención de la población hacia problemas distintos de sus verdaderos problemas: paro, crisis económica, crisis ambiental, crisis de confianza en las instituciones ... Las continuas llamadas de CyU (o como se llame ahora) a un partido en sus antípodas ideológicas como la CUP, basadas en los intereses superiores de la Nación Catalana, tienen su correlato en las continuas llamadas del PP al PSOE y otros partidos para que le apoyen en función de los sagrados intereses de la Nación Española. Hasta barrunto que la "solución" en España pueda ser la misma que en Cataluña, que Rajoy, como Mas, acabe siendo "sacrificado" a cambio del acuerdo ¡Hasta ahí llega el paralelismo!

Si los independentistas catalanes fueran en serio, se plantearían una estrategia a largo plazo, basada en la demanda del derecho a decidir, que cuenta ya con el apoyo del 80% de la población catalana, que explotaría en su beneficio la incapacidad de dar respuesta a esta demanda por parte de los políticos españoles. En lugar de ello, han optado por montar una independencia de pacotilla, para la que carecen de la base social necesaria. ¿Por qué? Muy sencillo, porque eso es lo que necesitan los políticos corruptos de CyU para sobrevivir unos años mas. 

En cuanto a los políticos españoles, la mayoría parece empeñada en seguirles el juego, montando la otra pieza del puzzle: un Gobierno Español de nacionalismo ultramontano, cuya única seña de identidad reconocible sea la sagrada unidad de la Patria. A esta alternativa, aparte del PP que hace lo que ha hecho siempre, envolverse en la bandera y enconar la situación, se suman los "barones" del PSOE, con Susana Díaz a la cabeza. Y Ciudadanos, un partido sin programa que hace de la españolidad a ultranza su única seña de identidad.

Sin embargo, esta es una situación ya vivida en España. ¿Se acuerdan del "Plan Ibarretxe" y de como se disolvió como un azucarillo cuando el PP perdió las elecciones?. El abertxalismo del PNV se disolvió entonces como se disuelve el ying cuando le falta el yang. ¿Y si al catalanismo de sainete de CyU le pasase lo mismo si enfrente, en lugar de otro españolismo de sainete, se encontrase con un gobierno serio, preocupado por resolver los verdaderos problemas de españoles y catalanes?. 

En cuanto a Podemos en sus diferentes versiones, si bien la solución que proponen al "problema catalán" es probablemente la mas sensata de todas, se equivocan al hacer de ello una "línea roja". No es propio de un partido que se reclama heredero del 15-M poner en el primer lugar de su estrategia negociadora un problema tan baladí como ese, cuando no solo en España, sino en Europa y en el Mundo, nos enfrentamos a problemas de mucha mayor envergadura: la guerra, el hambre y la misera cada vez mas cerca de  nuestras fronteras, una crisis social, económica y ambiental sin resolver, etc... Defiendan su propuesta, que es sensata sin duda, pero no renuncien por defenderla a un acuerdo de gobierno que acabe con los cuatro años negros del PP y pueda ser un progreso hacia la solución de los verdaderos problemas de los españoles y los catalanes. Es cuestión de prioridades, simplemente. 

Como casi siempre, Alberto Garzón dio en la tecla durante la campaña electoral al denunciar el reto independentista de Mas en Cataluña como un problema artificial, algo que implícitamente todos los demás líderes reconocieron al no referirse casi a dicho "problema", prueba inequívoca de que sus jefes de campaña sabían que no era ese el problema que inquietaba a los españoles.

Me produce cierta esperanza que el actual líder del PSOE, Pedro Sánchez, resista todavía las presiones de todo el sistema político tradicional, dentro y fuera de su partido, para formar un gobierno que sea la "imagen a través del espejo" de los independentistas que gobiernan Cataluña. Pero tengo dudas de que pueda resistir mucho tiempo.

Ojalá que sí, porque los sainetes a veces acaban en tragedia.










martes, 5 de enero de 2016

Laicismo o barbarie en Oriente Próximo

La reciente decapitación de 47 presos políticos acusados de "terrorismo" en Arabia Saudí, que si no ha pasado desapercibida ha sido porque entre ellos se encontraba un protegido de la otra gran teocracia de Oriente Próximo, ha puesto al descubierto la verdadera naturaleza de los aliados de "Occidente" en dicha región del Mundo.



Si juzgamos a las políticas por sus resultados y no por sus objetivos declarados, no cabe duda de que el verdadero resultado de la política de "Occidente" en Oriente Próximo no ha sido otro que propiciar la sustitución de regímenes laicos por regímenes teocráticos, si bien este resultado ha venido enmascarado por el objetivo declarado de promover la democracia frente a la dictadura.

Es cierto que Najibulá en Afganistán, Sadam Hussein en Irak, Bachar al Asad en Siria, Gadaffi en Libia, etc... eran dictadores, pero no es menos cierto que encarnaban regímenes laicos en los que se respetaba la libertad religiosa, se respetaban y promovían los derechos de la mujer como nunca se habían respetado en esa región del Mundo, se promovían la educación y la cultura y, sobre todo, se garantizaba a la mayoría de sus habitantes un nivel de vida digno. Tareas todas ellas en las que han fracasado los regímenes que los han sustituido o están en trance de hacerlo gracias, entre otras cosas, a la intervención de "Occidente".

En muchos casos, además, los regímenes que los han sustituido han sido teocracias fanáticas (como ocurrió tras la primera guerra de Afganistán) que hubo luego que combatir. En otros casos, los regímenes que los sustituyeron han de enfrentarse a la amenaza de enemigos poderosos como el ISIS, que tratan de imponer teocracias no menos fanáticas y enemigas de los derechos humanos, especialmente de los derechos del 50% femenino de la humanidad.

Y si hace unos años las grandes potencias en Oriente Próximo eran regímenes laicos (Egipto, Irán, Irak, Siria...), ahora son teocracias como Arabia Saudí o el Irán de los Ayatolas.

Empeñarse en no reconocer que el laicismo es una precondición de la democracia, para elaborar un discurso en el que se acaba por apoyar como "luchadores por la libertad" a fanáticos religiosos es un craso error que acaban pagando millones de personas como estamos viendo. Si no es algo peor: cinismo de la peor especie.

Reconozcamos pues que sin laicismo no hay democracia y que, por tanto, hoy por hoy la verdadera alternativa en Oriente Próximo no es entre democracia o dictadura, sino entre laicismo o barbarie.



domingo, 6 de diciembre de 2015

Pedir permiso

Los debates políticos en TV cada vez me aburren mas pero ayer, haciendo zapping, pude escuchar a nuestro Presidente de Gobierno decir que para manifestarse había que "pedir permiso". La frase venía a cuento de una pregunta sobre la conocida como "Ley Mordaza" y la frase venía a decir (hablo de memoria) que en España había libertad de manifestación pero que para ello había que cumplir con las leyes; por ejemplo, "había que pedir permiso".

Al parecer, Rajoy no sabe que desde 1978 en España ya no hay que pedir permiso para manifestarse.
Es verdad que la Ley Orgánica 9/1983 reguladora del derecho de reunión dice que "La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberá ser comunicada por escrito a la autoridad gubernativa", pero "comunicar" no es lo mismo que "pedir permiso". Pedir permiso implica reconocer a la autoridad gubernativa la potestad de prohibir o permitir la manifestación. Comunicar, en cambio, es un mero trámite administrativo por el que se informa a la autoridad gubernativa de que la manifestación se va a celebrar, para que pueda tomar las medidas necesarias, por ejemplo, para garantizar el ejercicio pacifico del derecho a manifestarse.
Bien es verdad que la propia Ley 9/1983 concede a la autoridad gubernativa la potestad de modificar o incluso suspender la manifestación cuando concurren circunstancias especiales (que la ley describe), pero esta potestad no es  ilimitada, sino que que está sujeta al posible recurso que los organizadores puedan interponer ante el juez, que debe responder con urgencia y puede dar la razón a los organizadores y revocar la decisión del gobierno, algo que en España ha sucedido ya en mas de una ocasión.
Puede que al "ciudadano de pie" (que, como todo el mundo sabe, es una categoría filosófica cuyas principales características son la ignorancia y la indiferencia) que tanto le gusta a Rajoy, toda la discusión precedente le traiga sin cuidado y considere que a fin de cuentas da lo mismo. Pero a un ciudadano consciente de sus derechos no debería darle lo mismo. 
A mí al menos, me parece escandaloso que todo un Presidente de Gobierno (y candidato a la Presidencia por cuatro años mas) se permita el lujo de decir en un programa de TV de máxima audiencia que en España hay que pedir permiso para manifestarse. Y que, al día siguiente, ninguno de los otros candidatos diga nada me parece mas escandaloso todavía (he mirado posibles reacciones en Internet y solo he encontrado un par de tuits al respecto por parte de gente poco conocida).
Si este es el resultado de 40 años de democracia tras una transición "modélica", apañados vamos.

sábado, 4 de abril de 2015

Paisaje después de la batalla ¿Pueden 15 (+5) ser menos que 11?

Las elecciones andaluzas han dibujado un nuevo Parlamento claramente escorado a la izquierda respecto de los resultados de 2012. La derecha, representada por el PP y Ciudadanos ha obtenido 42 escaños, 8 menos que los obtenidos por el PP en solitario en 2012. El PSOE, cuyo discurso se reclama de izquierdas, ha repetido con 47 escaños, mientras que los partidos a su izquierda han obtenido 20 diputados en total (15 de Podemos por 5 de IU), ocho mas que los 11 obtenidos por IU en solitario en 2012.

Sin embargo, el gobierno que se espera tras las elecciones no es un gobierno escorado a la izquierda con respecto al gobierno anterior, resultado de una alianza entre PSOE e IU, sino un gobierno del PSOE en solitario, es decir un gobierno escorado hacia el centro, en el que la izquierda transformadora pierde influencia.

Para algunos esto solo demuestra que la situación anterior era una situación atípica, producto de un pacto "in extremis" consecuencia de la mayoría relativa del PP, que obligaba al PSOE a un pacto con IU para mantenerse en el poder. Sin embargo, un breve vistazo a la nueva composición del Parlamento basta para convencernos de que el PSOE necesita también ahora de algún pacto para mantenerse en el poder, es decir para conseguir la investidura y gobernar en minoría, como parece ser su objetivo.

De modo que, al menos en principio, los grupos políticos a su izquierda - Podemos en especial - tienen todavía margen para imponer una negociación y un gobierno al menos tan a la izquierda como el anterior. O, en su defecto, a forzar al PSOE a un pacto con su derecha, lo que dañaría su pretendida imagen de partido de izquierdas o, en último extremo, forzar unas nuevas elecciones.

Llama por tanto la atención la polémica que parece haberse instalado en Podemos acerca de su apoyo o no a la investidura de Susana Díaz, como si apoyar o no un gobierno en solitario del PSOE fuese la única posibilidad. Una posibilidad que, eso sí, una vez alcanzada no tendría vuelta atrás, pues sería impensable una moción de censura para la que tendrían que ponerse de acuerdo formaciones a la izquierda y a la derecha del PSOE.

En 2012 IU apoyó la investidura de Griñán a cambio de un pacto de gobierno que contenía medidas inequívocamente de izquierdas y de dos consejerías desde las que impulsar políticas propias de vivienda, de infraestructuras, de movilidad y de turismo. ¿Deben los 15 diputados de Podemos pedir menos a cambio de su apoyo? Parece absurdo.

Y si la estrategia de Podemos pasa por no apoyar a Susana Díaz, obligándola a un acuerdo con la derecha o a convocar nuevas elecciones ¿A que vienen tantas dudas y tanto marear la perdiz al respecto?.

¿Son acaso 15 menos que 11?




domingo, 19 de octubre de 2014

Despilfarro y "austeridad republicana"

En estos momentos en que desde la derecha económica se defiende la "austeridad" - concebida fundamentalmente como recorte de los servicios básicos del Estado - y desde cierta autoproclamada izquierda económica se propugna, como alternativa, la vuelta a un keynesianismo acrítico, que recuerda cada vez mas una vuelta a los "buenos tiempos" del despilfarro en la inversión pública que tanto ha contribuido a la corrupción y a la crisis económica que padecemos, resulta esclarecedor replantearse el papel que en el necesario cambio del modelo de gestión de la cosa pública puede jugar el concepto de "austeridad republicana".


Por lo poco que yo sé, el concepto de "austeridad republicana" tiene su origen en el pensamiento político del padre de la patria Mexicana Benito Juárez y es un concepto de enorme arraigo, incluso hoy en día, en el pensamiento político de México. Tal y como lo formuló Benito Juárez, la "austeridad republicana" no es sino el compromiso ético por parte de los cargos públicos de hacer una gestión austera de los recursos públicos, en función sobre todo de las necesidades de la mayoría social y con renuncia expresa al enriquecimiento personal. El término "republicana" pues, hace mas referencia al respeto por la "res pública" que a una forma de gobierno determinada, aunque es de suponer que los ideales republicanos, antimonárquicos y anticlericales de Juárez pesaron a la hora de acuñar el término.


Nada tiene que ver, por otra parte, dicho concepto con el concepto de austeridad que maneja hoy en día la Troika, que no es otra cosa que hacer del Estado y, mas concretamente, de sus políticas sociales, un rehén de las deudas tanto públicas como privadas contraídas a consecuencia del despilfarro y la corrupción que suelen caracterizar la gestión de los recursos públicos por parte del estado neoliberal.

Por otro lado, con el paso de los años, los mecanismos de corrupción se han ido refinando hasta alcanzar una complejidad y una sutileza desconocida en los tiempos de Juárez. Del abuso de las prebendas que el cargo público conlleva se ha pasado a las "puertas giratorias", pasando por los innumerables mecanismos de "mordida" en la concesión de obras públicas. De manera que el despilfarro en la inversión pública se ha convertido en la parte del león de la corrupción política, lo que exige una redefinición y una adaptación a los tiempos modernos del concepto juarista.

Así que, sin eliminar por ello la necesaria austeridad en los sueldos y retribuciones de los cargos públicos de todo tipo, es preciso colocar la austeridad y el compromiso ético en la gestión y la planificación de la inversión pública en el centro del concepto de "austeridad republicana". Ello es así porque, además de las mordidas ilegales, el propio despilfarro en la inversión pública, incluso en ausencia de contraprestación inmediata, puede tener una remuneración "en diferido" (por hacer uso de un concepto crecientemente popular) mediante prebendas concedidas una vez finalizado el mandato del político en cuestión: el conocido mecanismo de las "puertas giratorias", contra el que es cada vez mas difícil luchar. Por ejemplo, es posible sortear las leyes que impiden la contratación de los ex-ministros como altos cargos de empresas privadas por el simple procedimiento de contratarlos como altos cargos de una filial extranjera, algo que ya ha sucedido en la persona de la ex-ministra de economía Elena Salgado, en la actualidad consejera de Chiléctrica, filial Chilena de ENDESA.

Y este es sólo uno de los mecanismos por los que la corrupción puede ser recompensada de manera totalmente "legal". No es pues cuestión de hacer (solo) leyes anti-corrupción cada vez mas alambicadas, que a menudo solo sirven para que los corruptos ideen fórmulas igualmente alambicadas para esquevarlas. Es mas bien cuestión de compromiso ético por parte de los políticos y de actitud vigilante por parte de los ciudadanos. Y, desde luego, el mejor modo de evitar la corrupción ligada a las inversiones públicas es la austeridad en su gestión: donde no hay nada que morder no es posible la "mordida". 

Por desgracia, no solo los políticos sino la sociedad española en su conjunto es bastante permisiva con el despilfarro en la gestión de la inversión pública, cuando no claramente favorable a él. ¿Cuantas veces hemos visto a políticos locales alardear de haber conseguido fondos públicos para inversiones claramente innecesarias o que se podían haber resuelto de otro modo mas económico con igual o incluso mayor eficacia? Y a la sociedad valorar esto positivamente, no como muestra de despilfarro en la gestión de los fondos públicos, sino de la particular astucia política del político de turno. España es un país que gusta de "disparar con la pólvora del Rey", como si la pólvora del Rey no fuera en realidad la pólvora de todos.

Por poner un ejemplo políticamente incorrecto pero esclarecedor. Pocas inversiones han recibido mas alabanzas en nuestra ciudad (Sevilla) y generado mas envidia en las ciudades vecinas que la Línea 1 del "metro". Una inversión de 650 millones de euros para generar una sola línea de transporte público altamente deficitaria (su mantenimiento tiene un coste anual para la Junta de Andalucía - es decir, para todos los andaluces - de 40 millones de euros, sin el cual el coste del billete se duplicaría) que se podría haber resuelto a un coste mucho menor mediante alternativas de transporte en superficie mucho mas ecológicas y menos costosas. De hecho, con la misma inversión o incluso menor se podría haber construido toda una red de tranvías o BRTs en plataforma reservada, que diera servicio a toda el Área Metropolitana. Pese a su alto coste, el proyecto vigente para el futuro del transporte público de la ciudad sigue siendo construir tes líneas mas de metro, con un coste similar para cada una de ellas.

Con 650 millones de euros se podría, por ejemplo, rescatar de las manos de los bancos alrededor de 10.000 viviendas, para crear un parque municipal de viviendas de alquiler, tan necesario para paliar la crisis de las familias afectadas por las hipotecas, con un coste de mantenimiento mucho menor. Hubiera sido pues una buena muestra de "austeridad republicana" reorientar las inversiones previstas para la red de metro hacia otros objetivos socialmente mas urgentes y necesarios, satisfaciendo las necesidades de transporte público mediante otros proyectos menos costosos e igualmente eficaces. No obstante, pocos consensos hay mas arraigados, no ya entre los políticos, sino entre los propios ciudadanos de a pie que la "urgente necesidad" de abordar cuanto antes la construcción de la red de metro de Sevilla.

Pongo este ejemplo intencionadamente polémico para que se vea cuan lejos estamos todavía de la necesaria austeridad republicana en la gestión de los recursos públicos y, en especial, en la gestión de la inversión pública. Y cuan necesario es introducir  este asunto en el debate político.

Me gustaría que en estos tiempos en los que proliferan los "códigos éticos" para los cargos públicos, se incluyera en dichos códigos este concepto de "austeridad republicana", convenientemente actualizado para tener en cuenta las nuevas formas de la corrupción. En lo que respecta a la inversión pública, el concepto podría definirse como "ser austeros y eficaces en la inversión pública para poder ser generosos en los servicios al ciudadano, como la sanidad, la educación, la atención social... etc.)".