miércoles, 15 de abril de 2020

EL CORONAVIRUS, LAS PERSONAS MAYORES Y LAS RELACIONES LABORALES


El coronavirus nos está haciendo tomar conciencia, con horror, de hasta qué punto hemos descuidado nuestras relaciones con las personas mayores. Las repetidas noticias de ancianos que mueren por centenares en residencias, al parecer no suficientemente dotadas para hacer frente a la pandemia, nos horrorizan y nos hacen preguntarnos si el problema no irá mas allá de estas deficiencias, clamorosas en algunos casos, y no estaremos ante un problema sistémico que afecta a la base de nuestras relaciones familiares y laborales.
La familia española ha sufrido un cambio radical desde los años 70 al menos, que no hizo sino reflejar los cambios sucedidos en Europa y en todo el Mundo.

En los años 60 la familia española típica descansaba sobre dos pilares fundamentales: el "cabeza de familia" casi siempre, por no decir siempre, masculino y la "madre" de familia. El primero cumplía la función esencial de allegar recursos económicos para el sustento de la familia, a costa de jornadas laborables muchas veces agotadoras, cuyo paradigma era el tristemente famoso "pluriempleo", que en estos tiempos de paro y desempleo vemos con algo exótico, pero que durante los años del franquismo fue lo que permitió sobrevivir a muchas familias en tiempos de penuria y sobreexplotación exacerbada de los trabajadores. La figura de este "padre de familia" extenuado se completaba con la figura de la "madre" de familia, encargada de gestionar y mantener el hogar y de cuidar del resto de los miembros de la familia, niños y ancianos incluidos.

Este modelo de familia, del que todos los que tenemos cierta edad hemos sido testigos,  generaba unas relaciones de poder que a veces degeneraban en relaciones de dominación, que han sido analizadas suficientemente por el movimiento feminista y en las que no me voy a detener ahora. Lo digo simplemente para poner de manifiesto que se trata de un modelo de familia ya obsoleto y al que nadie puede plantearse seriamente retornar. Pero preciso es reconocer que este modelo resolvía una serie de problemas, entre ellos el del cuidado de las personas mayores, que esta pandemia ha puesto de manifiesto de manera cruel.

A partir de los años 70, como digo, este modelo de familia entra en crisis como consecuencia de la incorporación de las mujeres al mercado laboral y del empoderamiento que ello supone. Pero sin que se produzcan cambios sustantivos en el papel - si no real, al menos imaginado - del cabeza de familia masculino. Las tensiones que ello provoca son conocidas y forman parte de la historia del movimiento feminista, que ha sido una de las principales fuerzas sociales transformadoras del siglo XX y muy probablemente lo continuará siendo por muchos años del siglo XXI. Sin embargo, si el "pater familiae" mantiene su rol y la "mater" debe compaginar sus cuidados con una cada vez mayor presencia en el mercado laboral, es evidente que los que se resienten son los miembros más débiles de la familia: los niños y los ancianos.

El problema se ha resuelto en España y en otros muchos países externalizando los cuidados de niños y mayores, es decir mediante la creación de guarderías y de residencias, públicas y privadas. Y mas recientemente con la figura de los cuidadores y cuidadoras, en muchos casos inmigrantes, que todos podemos ver diariamente en nuestro entorno, un fenómeno que ha dado lugar también a fenómenos de explotación laboral en los que no me voy a detener tampoco, pero que no me resisto a mencionar.

Volviendo a las residencias para personas mayores, estamos ante una solución al problema estructural ya mencionado. Las residencias han pasado de ser una excepción para resolver problemas puntuales de dependencia extrema, a ser una norma generalizada a la que recurrimos por sistema a la hora de gestionar los cuidados que nuestras personas mayores deben recibir. Mas allá de los casos de picaresca y/o egoísmo que puedan desembocar en instalaciones deficientes, me pregunto hasta qué punto no es el propio sistema el que falla y si no hay un terrible error de base en pensar que el destino de toda persona mayor es morir en una residencia de ancianos. Y hasta qué punto no es inevitable, y una cruda manifestación de dicho error, que la acumulación de personas consideradas "de riesgo", aunque en principio sanas, en un espacio inevitablemente limitado conduzca a casos de contagio colectivo como los que estamos viendo en estos momentos. Y me pregunto también qué hubiera sucedido si esta pandemia, en lugar de afectar sobre todo a las personas mayores, afectase sobre todo a los niños, como ocurriría con un patógeno derivado por ejemplo del sarampión, también causado por un virus. ¿Tendríamos también un problema con las guarderías similar al que ahora tenemos con las residencias de mayores?

No es mi intención, como ya he mencionado, utilizar estas reflexiones para reivindicar la vuelta a un modelo de familia obsoleto, sino simplemente analizar las raíces de un problema que nos ha estallado entre las manos a consecuencia de la pandemia. Preciso es señalar que hace tiempo que, desde el propio movimiento feminista, se están lanzando propuestas de adaptación de las jornadas laborales a la conciliación familiar, que empiezan a atacar la raíz del problema. Mi tesis, sin embargo, es que estas propuestas, con ser positivas, son insuficientes: no es posible alcanzar esa conciliación (es decir unas condiciones de vida óptimas para los niños y los mayores en el entorno familiar) mientras los hombres y mujeres trabajadoras hayan de afrontar jornadas laborales de ocho o más horas, más los tiempos de transporte, cada vez mayores en las grandes ciudades, que les obligan a externalizar el cuidado de las personas mayores y de los niños en residencias y guarderías públicas y privadas. Aquellos que tanto se desgañitan clamando que "los niños no son propiedad del Estado" deberían reflexionar también sobre esto.

La reducción de la jornada laboral es un tema que debería estar en la agenda de cualquier país con el problema de paro que tiene España, no solo como posible solución a dicho problema ("trabajar todos para trabajar menos") sino también como herramienta de conciliación familiar que haga posible, de verdad, un verdadero reparto de los cuidados domésticos entre los miembros adultos de la familia en edad de trabajar. Solo la reducción de la jornada laboral - un asunto que está ausente de ĺa agenda sindical desde que, tras la 2ª Guerra Mundial, la oferta generalizada de crédito barato nos hizo adictos al consumo - crearía las condiciones para que criarse y envejecer en familia, algo que todos desearíamos para nosotros y para nuestros hijos, sea posible. Y un tema por tanto a tener en cuenta en los debates sobre "el día después" de la pandemia.

domingo, 2 de octubre de 2016

¿Quo vadis PSOE?

Escribo esta entrada en este blog dedicado al análisis político y que últimamente tengo bastante abandonado a consecuencia de unos comentarios que he ido publicando en facebook sobre los últimos acontecimientos en el PSOE y que creo necesitan una explicación mas detallada.

Vaya por delante que ni soy militante del PSOE ni lo he sido hasta la fecha, así que en este aspecto comparto la posición del sector hasta ahora crítico y desde ayer mayoritario: me preocupa mas España que el PSOE. Lo que ocurre es que considero que el PSOE es una institución lo suficientemente importante para España como para que lo que suceda en el PSOE nos deba preocupar a todos como españoles.

Creo que nadie discutirá que la situación en que queda el PSOE tras la votación de ayer en el Consejo Federal, la dimisión del Secretario General y su Ejecutiva y la inevitable elección de una Gestora, no es envidiable. Y menos en estos momentos tan cruciales para el país.

Hay que empezar por decir que es una situación que, de las tres posibilidades que hasta ahora se han barajado: intentar formar un gobierno alternativo al PP, ir a unas terceras elecciones o permitir mediante la abstención un gobierno del PP encabezado por Mariano Rajoy, solo deja en pie la última. Liderar la formación de un gobierno en estas condiciones resulta impensable. No menos impensable resulta ir a unas elecciones generales con el partido en manos de una gestora, el candidato recién dimitido y sin mecanismos para elegir uno  nuevo. Así que solo queda negociar con el PP la abstención en la investidura de Rajoy.

Lo grave, en mi opinión, es que a esta situación se ha llegado no a través un debate político interno, al que el sector ahora mayoritario siempre se ha negado, sino como consecuencia de una maniobra política (la dimisión en bloque de 17 miembros de la ejecutiva) y sin que ni siquiera en algún momento (con una única y honrosa excepción) se haya explicitado por parte de esos 17 su defensa de la abstención ante una hipotética investidura de Rajoy.

De hecho, esta opción que ahora se ha convertido en inevitable por pura eliminación de las otras posibilidades, aún ha de ser legitimada por algún órgano de decisión del PSOE, que una vez que ha sido rechazada la celebración de un Congreso convocado a tiempo de tomar dicha decisión (como proponía el sector antes mayoritario y ahora minoritario), solo puede tomar el propio Consejo Federal. El mismo órgano y las mismas personas que hace unos meses votaban por unanimidad en contra de esa posibilidad.

Así que al sector hasta ayer crítico y ahora mayoritario le queda todavía el amargo trago de defender "digo" en el mismo órgano en que antes dijeron "Diego" y ante la oposición y las críticas, bastante fundadas por cierto, del a partir de ahora sector minoritario, que le va a reprochar, con razón, no haber convocado un Congreso o una consulta a los militantes para legitimar tal cambio de línea política. 

Y si el sector mayoritario no lo hace y mantiene la negativa a la investidura de Rajoy (posibilidad que solo incluyo aquí como mera hipótesis en el marco de un argumento de reducción al absurdo), se verá abocado a liderar a su partido en unas terceras elecciones, provocando unos resultados ante los que los tan mencionados "fracasos electorales" de Sánchez iban a quedar en meros "tropiezos" sin importancia.

La consecuencia de todo ello -y ahí es donde el asunto comienza a afectarnos a todos, no solo a los militantes del PSOE- es que el PSOE va a tener que negociar su apoyo a Rajoy en la próxima investidura (aunque técnicamente se llame abstención, en la práctica es un apoyo, ya que sin él la investidura es imposible) en unas condiciones en las que mas que una negociación va a ser una rendición incondicional. Nada de negociar la retirada de leyes como la reforma laboral o la ley educativa a cambio de la abstención. Nada de poner cualquier tipo de condición o acuerdo de legislatura (como, por cierto, ha conseguido Ciudadanos). Abstención pura y dura a cambio de nada o, como diría Felipe González, por pura "responsabilidad política".

Todo ello ha sido, en el mejor de los casos, consecuencia de una cultura política que considera que es legítimo defender posicione políticas sin debatirlas, sino simplemente maniobrando de manera que se eliminen las demás posibilidades. Y en el por de los casos... Bueno, en ese caso saquen ustedes mismos las conclusiones.




viernes, 24 de junio de 2016

¿Quien teme al Brexit feroz?

Acabo de desayunarme con la inesperada noticia de que el "Brexit" ha vencido en el Reino Unido, lo que significa que le ha ganado un café a mi amigo Paco Medina. Y que ha ocurrido lo que la lógica demandaba desde hace tiempo.

El Reino Unido hacía ya tiempo que no estaba en la Unión Europea. Al no integrarse ni en la moneda única ni en la zona de libre tránsito de personas y mercancías, el Reino Unido había renunciado a seguir en el proyecto europeo, de modo que su presencia en la UE era cada vez mas una anomalía.

Al votar el abandono de la UE, los británicos lo único que han hecho ha sido terminar con dicha anomalía y dejar claro a sus políticos - y de paso a los políticos europeos - que el proyecto de una Europa unida no solo por tratados comerciales, sino también por una única estructura política no les interesa.

Ahora se abrirá, supongo, una ronda de negociaciones para buscar la mejor manera de consumar la salida del Reino Unido de la UE de la forma menos perjudicial (o mas beneficiosa, depende de como se mire) para ambas partes. Es muy posible que, tras una primera fase de agrios reproches, se imponga el sentido común y se establezcan una serie de tratados comerciales que permitan mantener las relaciones comerciales entre la UE y el Reino Unido sin grandes cambios, pero también sin frases grandilocuentes acerca de la "unidad" de Europa. Y todos contentos.

A destacar de todo este proceso el talante de los políticos británicos, que de nuevo nos han dado una lección de democracia, de esas que tanto necesitamos en este país. Por expresarlo con un ejemplo, hace dos días en una entrevista con el Primer Ministro de Gibraltar, decidido partidario de la permanencia en la UE, una comentarista española le preguntaba si la convocatoria del referendum "No había sido una temeridad". El político británico le preguntó asombrado que por qué pensar eso, ya que si la opinión de sus conciudadanos estaba dividida, lo mejor era preguntarles en referendum. ¡Cuanto necesitamos de esa cultura política en España!

Espero sinceramente que los políticos tanto de España como del resto de la UE se muestran respetuosos con la decisión del Reino Unido. Y con ello no me refiero solamente a que dicha decisión se cumpla (¡Faltaria mas!) sino, sobre todo, a que no entremos en una espiral de reproches que desemboque en un discurso facilón que eche la culpa de la decisión del brexit a la incultura, o a la intransigencia, o al sectarismo o a la "falta de modernidad", o a "los nacionalismos", o a la xenofobia, o a vaya usted a saber qué terrible lacra de los votantes del "sí" (que no olvidemos que son también la mayoría de los británicos), como si el voto racional fuera una prerrogativa exclusiva de los que votaron "no" al brexit.  Y, sobre todo, que no se eche la culpa del voto a favor del brexit a la fobia a los inmigrantes. Porque eso sería, no solo tratar injustamente de xenófobos a los británicos (es decir a los habitantes de uno de los países menos xenófobos de Europa), sino también dar alas a los argumentos de la extrema derecha de otros países mucho mas xenófobos (la Historia lo dice) del resto de Europa.




domingo, 6 de marzo de 2016

El Parlamento tridimensional (divertimento político-matemático)

¿Por qué seguimos sin Gobierno en España? Mas allá de los factores subjetivos y/o circunstanciales, como los comportamientos personales de los diferentes líderes, o su escasa "cultura de pactos", sobre los que la prensa diaria se ha extendido últimamente de un modo bastante prolijo, hay factores objetivos y bastante profundos, que hacen que la situación sea geométricamente muy compleja.

En España, a la tradicional división entre izquierda y derecha se añaden al menos otros dos grandes ejes de división política. En primer lugar está el eje centro-periferia, que divide a los diferentes partidos políticos entre partidarios de mantener la unidad del Estado como un valor innegociable y los que consideran este asunto al menos negociable, cuando no se decantan abiertamente por la secesión.

A estos dos ejes tradicionales de nuestra política se ha sumado recientemente un tercero, el que divide a los partidos políticos entre los que se dicen partidarios de "renovar" la forma de hacer política en nuestro país (Podemos y C's) y los herederos de las formas mas tradicionales de hacer política (el resto).

Tenemos pues tres grandes ejes coordenados a lo largo de los cuales se sitúan las diferentes formaciones políticas, que estructuran un "espacio político tridimensional":

- El eje izquierda-derecha
- El eje centro-periferia
- El eje renovadores-tradicionales

El "espacio político" español y sus tres ejes coordenados

Cada partido político ocupa un lugar a lo largo de cada uno de estos ejes coordenados y, como veremos, resulta extremadamente difícil encontrar una región del "espacio político" que permita una alianza de gobierno con mayoría estable en el Parlamento.

Por ejemplo, si nos fijamos solamente en el eje izquierda-derecha, parece evidente que habría una holgada mayoría parlamentaria de derechas (PP, Ciudadanos, "Democracia y Libertad" y PNV) con 177 diputados/as, suficiente para gobernar. No obstante, las posiciones extremas a lo largo del eje centro-periferia de C's y PP por un lado, frente a DL y PNV por el otro, hacen imposible el encuentro de dichas partidos en un espacio político común.

Si nos fijamos en el eje centro-periferia, habría también una holgada mayoría de partidos netamente centralistas (entendiendo por ello los que consideran innegociable la unidad de España) de 253 diputados/as, más que suficiente para gobernar (2). Pero, al menos de momento, las posiciones respectivas de estos partidos centralistas (C's, PP y PSOE) a lo largo de los restantes dos ejes hacen imposible dicho acuerdo.

Finalmente, el nuevo eje renovadores-tradicionales expresa el hartazgo de las nuevas generaciones ante los sucesivos fracasos de los partidos del stablishment a la hora de gestionar la crisis económica, así como ante la creciente evidencia de que el sistema de partidos tradicional ha derivado hacia una situación de corrupción generalizada y sistémica.

Aquí, pese a la emergencia de Podemos y C's, la mayoría parlamentaria se inclina de un modo claro hacia los partidos del stablishment, que retienen 241 diputados de 350. Pero de nuevo una mayoría de gobierno basada en estos 241 diputados resulta imposible debido a sus posiciones divergentes a lo largo de los demás ejes.

Analicemos ahora las estrategias de los diferentes partidos ante esta compleja situación.El PP parece empeñado en liderar una "gran coalición" con C's y PSOE, Sin embargo, tanto C's como PSOE tienen serias razones para no aceptar la oferta. C's perdería su caché de partido "renovador" si apoyase una presidencia del PP. Y el PSOE tiene demasiado cercana la experiencia del PASOK heleno como para entusiasmarse con la idea de una "gran coalición".

Solo una intervención coercitiva de fuerzas externas a la lógica de los partidos implicados - que no debe ser descartada - podría inclinar a C's y PSOE a aceptar la propuesta del PP. Podríamos decir que la estrategia del PP solo es posible desde la perspectiva del eje centro-periferia, pero no desde la perspectiva de los otros dos ejes.

El PSOE aspira a liderar un "gobierno del cambio" que sustituya al gobierno del PP, pero sin incluir a partidos que no ocupen una posición netamente centralista en el eje centro-periferia. Esto deja reducida la oferta a PSOE y C's, lo que resulta a todas luces insuficiente. Podríamos decir que la propuesta del PSOE resulta del todo imposible desde la perspectiva de cualquiera de los tres ejes coordenados que estructuran el espacio político español.

Podemos e IU-UP apuestan por un "gobierno de izquierda", sin embargo, como ya hemos visto, la mayoría parlamentaria es de derechas. De modo que resulta una propuesta imposible incluso desde el punto de vista del propio eje izquierda-derecha. Desde el punto de vista del eje centro-periferia no es mucho mejor, dada la posición del PSOE sobre dicho eje. Y las perspectivas desde el punto de vista del eje renovadores-tradicionales, tampoco son mucho mejores, dada la exclusión de principio del otro partido "renovador".

Todo lo cual nos lleva a la conclusión de que es imposible llegar a un acuerdo de gobierno estable desde la perspectiva simultánea de los tres ejes coordenados. Dicho en terminología matemática, no existe la posibilidad de encontrar un punto de equilibrio estable en el "espacio político español". Solo son posibles, a lo sumo, "puntos de silla", estables para alguna de las tres coordenadas, pero inestables para el resto.

Todo lo cual nos lleva de manera inevitable ya sea a un gobierno esencialmente inestable o a unas nuevas elecciones, cuya eficacia para resolver el enredo parece al menos cuestionable.

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(1) Sin embargo, si nos fijamos en el número de votos, la mayoría cambia hacia la izquierda.

(2)  Las posiciones del resto de los partidos a lo largo del eje centro-periferia varían desde las posiciones mas extremas, partidarias de la secesión (ya sea a corto o a largo plazo: ERC, DL, PNV, Bildu) a otras mas intermedias, partidarias de mantener la unidad de España pero partidarias también de reconocer de un modo u otro el derecho a la secesión por vías democráticas (Podemos e IU-UP).


viernes, 29 de enero de 2016

Una propuesta inteligente

Celebro el abandono del discurso del "bunker" y del "sorpasso" y la inauguración de un nuevo discurso en relación a los pactos post-electorales por parte de Podemos, que se ha iniciado con su reciente propuesta de gobierno de coalición PSOE-Podemos-IU.

Es una propuesta oportuna e inteligente.

Por eso, desde el lobby mediático de la derecha se dispara ahora contra Podemos con todo su viejo arsenal de calumnias, que cada vez se cree menos gente poro que, a fuerza de repetirlas, acaban por hacer su efecto en las masas desinformadas.

Estamos ante una auténtica "propuesta ganadora", que es aquella propuesta con la que el proponente gana tanto si es aceptada como si no: Si la propuesta es aceptada, Podemos aparecería como el principal impulsor de un gobierno transformador para España. Si no, el PSOE tendría que explicar por qué rechaza esta posibilidad en la campaña hacia unas hipotéticas elecciones anticipadas.

Celebro, además, que la propuesta no haya levantado el revuelo que entre la izquierda de la izquierda suele levantar cualquier propuesta de alianza con el PSOE (recuerden las críticas a IU por pactar con el PSOE en Andalucía).

Celebro que la izquierda transformadora haya aprendido por fin a hacer política, en lugar de abandonarse a purismos estériles.

Lo mas curioso de todo es que el sorpasso podría venir, al final, como consecuencia del abandono del discurso del sorpasso.

martes, 12 de enero de 2016

Españislavia

Suele decirse que los políticos son especialistas en crearse sus propios problemas, para poder dedicarse a resolverlos en vez de a resolver los problemas de la gente. A veces, sin embargo, los problemas que crean los políticos se les van de las manos y la cosa empieza a parecerse al conocido texto de Woody Allen "Como acabar de una vez por todas con el ajedrez por correspondencia", cuya atenta lectura recomiendo a los políticos catalanes y españoles. Es decir, acaban en una situación en la que ambas partes se dan simultáneamente "jaque mate", sin ninguna posibilidad de acuerdo.

Algo así amenaza con suceder con el laberinto catalán. 

Si no fuera porque la cosa puede acabar en tragedia, podría ser incluso divertido imaginar las tribulaciones de cualquier ciudadano catalán (empresario, funcionario, trabajador, jubilado ...), apremiado por las demandas simultáneas de dos administraciones diferentes: dos legislaciones diferentes, dos haciendas diferentes, dos policías diferentes, etc... compitiendo por su lealtad (y por su bolsa).

Lo peor de todo es que se conocen los orígenes del problema: dos partidos, llamados CyU y PP, acosados por la corrupción y cada vez mas desprestigiados ante sus respectivos electorados, que necesitan urgentemente desviar la atención de la población hacia problemas distintos de sus verdaderos problemas: paro, crisis económica, crisis ambiental, crisis de confianza en las instituciones ... Las continuas llamadas de CyU (o como se llame ahora) a un partido en sus antípodas ideológicas como la CUP, basadas en los intereses superiores de la Nación Catalana, tienen su correlato en las continuas llamadas del PP al PSOE y otros partidos para que le apoyen en función de los sagrados intereses de la Nación Española. Hasta barrunto que la "solución" en España pueda ser la misma que en Cataluña, que Rajoy, como Mas, acabe siendo "sacrificado" a cambio del acuerdo ¡Hasta ahí llega el paralelismo!

Si los independentistas catalanes fueran en serio, se plantearían una estrategia a largo plazo, basada en la demanda del derecho a decidir, que cuenta ya con el apoyo del 80% de la población catalana, que explotaría en su beneficio la incapacidad de dar respuesta a esta demanda por parte de los políticos españoles. En lugar de ello, han optado por montar una independencia de pacotilla, para la que carecen de la base social necesaria. ¿Por qué? Muy sencillo, porque eso es lo que necesitan los políticos corruptos de CyU para sobrevivir unos años mas. 

En cuanto a los políticos españoles, la mayoría parece empeñada en seguirles el juego, montando la otra pieza del puzzle: un Gobierno Español de nacionalismo ultramontano, cuya única seña de identidad reconocible sea la sagrada unidad de la Patria. A esta alternativa, aparte del PP que hace lo que ha hecho siempre, envolverse en la bandera y enconar la situación, se suman los "barones" del PSOE, con Susana Díaz a la cabeza. Y Ciudadanos, un partido sin programa que hace de la españolidad a ultranza su única seña de identidad.

Sin embargo, esta es una situación ya vivida en España. ¿Se acuerdan del "Plan Ibarretxe" y de como se disolvió como un azucarillo cuando el PP perdió las elecciones?. El abertxalismo del PNV se disolvió entonces como se disuelve el ying cuando le falta el yang. ¿Y si al catalanismo de sainete de CyU le pasase lo mismo si enfrente, en lugar de otro españolismo de sainete, se encontrase con un gobierno serio, preocupado por resolver los verdaderos problemas de españoles y catalanes?. 

En cuanto a Podemos en sus diferentes versiones, si bien la solución que proponen al "problema catalán" es probablemente la mas sensata de todas, se equivocan al hacer de ello una "línea roja". No es propio de un partido que se reclama heredero del 15-M poner en el primer lugar de su estrategia negociadora un problema tan baladí como ese, cuando no solo en España, sino en Europa y en el Mundo, nos enfrentamos a problemas de mucha mayor envergadura: la guerra, el hambre y la misera cada vez mas cerca de  nuestras fronteras, una crisis social, económica y ambiental sin resolver, etc... Defiendan su propuesta, que es sensata sin duda, pero no renuncien por defenderla a un acuerdo de gobierno que acabe con los cuatro años negros del PP y pueda ser un progreso hacia la solución de los verdaderos problemas de los españoles y los catalanes. Es cuestión de prioridades, simplemente. 

Como casi siempre, Alberto Garzón dio en la tecla durante la campaña electoral al denunciar el reto independentista de Mas en Cataluña como un problema artificial, algo que implícitamente todos los demás líderes reconocieron al no referirse casi a dicho "problema", prueba inequívoca de que sus jefes de campaña sabían que no era ese el problema que inquietaba a los españoles.

Me produce cierta esperanza que el actual líder del PSOE, Pedro Sánchez, resista todavía las presiones de todo el sistema político tradicional, dentro y fuera de su partido, para formar un gobierno que sea la "imagen a través del espejo" de los independentistas que gobiernan Cataluña. Pero tengo dudas de que pueda resistir mucho tiempo.

Ojalá que sí, porque los sainetes a veces acaban en tragedia.










martes, 5 de enero de 2016

Laicismo o barbarie en Oriente Próximo

La reciente decapitación de 47 presos políticos acusados de "terrorismo" en Arabia Saudí, que si no ha pasado desapercibida ha sido porque entre ellos se encontraba un protegido de la otra gran teocracia de Oriente Próximo, ha puesto al descubierto la verdadera naturaleza de los aliados de "Occidente" en dicha región del Mundo.



Si juzgamos a las políticas por sus resultados y no por sus objetivos declarados, no cabe duda de que el verdadero resultado de la política de "Occidente" en Oriente Próximo no ha sido otro que propiciar la sustitución de regímenes laicos por regímenes teocráticos, si bien este resultado ha venido enmascarado por el objetivo declarado de promover la democracia frente a la dictadura.

Es cierto que Najibulá en Afganistán, Sadam Hussein en Irak, Bachar al Asad en Siria, Gadaffi en Libia, etc... eran dictadores, pero no es menos cierto que encarnaban regímenes laicos en los que se respetaba la libertad religiosa, se respetaban y promovían los derechos de la mujer como nunca se habían respetado en esa región del Mundo, se promovían la educación y la cultura y, sobre todo, se garantizaba a la mayoría de sus habitantes un nivel de vida digno. Tareas todas ellas en las que han fracasado los regímenes que los han sustituido o están en trance de hacerlo gracias, entre otras cosas, a la intervención de "Occidente".

En muchos casos, además, los regímenes que los han sustituido han sido teocracias fanáticas (como ocurrió tras la primera guerra de Afganistán) que hubo luego que combatir. En otros casos, los regímenes que los sustituyeron han de enfrentarse a la amenaza de enemigos poderosos como el ISIS, que tratan de imponer teocracias no menos fanáticas y enemigas de los derechos humanos, especialmente de los derechos del 50% femenino de la humanidad.

Y si hace unos años las grandes potencias en Oriente Próximo eran regímenes laicos (Egipto, Irán, Irak, Siria...), ahora son teocracias como Arabia Saudí o el Irán de los Ayatolas.

Empeñarse en no reconocer que el laicismo es una precondición de la democracia, para elaborar un discurso en el que se acaba por apoyar como "luchadores por la libertad" a fanáticos religiosos es un craso error que acaban pagando millones de personas como estamos viendo. Si no es algo peor: cinismo de la peor especie.

Reconozcamos pues que sin laicismo no hay democracia y que, por tanto, hoy por hoy la verdadera alternativa en Oriente Próximo no es entre democracia o dictadura, sino entre laicismo o barbarie.



domingo, 6 de diciembre de 2015

Pedir permiso

Los debates políticos en TV cada vez me aburren mas pero ayer, haciendo zapping, pude escuchar a nuestro Presidente de Gobierno decir que para manifestarse había que "pedir permiso". La frase venía a cuento de una pregunta sobre la conocida como "Ley Mordaza" y la frase venía a decir (hablo de memoria) que en España había libertad de manifestación pero que para ello había que cumplir con las leyes; por ejemplo, "había que pedir permiso".

Al parecer, Rajoy no sabe que desde 1978 en España ya no hay que pedir permiso para manifestarse.
Es verdad que la Ley Orgánica 9/1983 reguladora del derecho de reunión dice que "La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberá ser comunicada por escrito a la autoridad gubernativa", pero "comunicar" no es lo mismo que "pedir permiso". Pedir permiso implica reconocer a la autoridad gubernativa la potestad de prohibir o permitir la manifestación. Comunicar, en cambio, es un mero trámite administrativo por el que se informa a la autoridad gubernativa de que la manifestación se va a celebrar, para que pueda tomar las medidas necesarias, por ejemplo, para garantizar el ejercicio pacifico del derecho a manifestarse.
Bien es verdad que la propia Ley 9/1983 concede a la autoridad gubernativa la potestad de modificar o incluso suspender la manifestación cuando concurren circunstancias especiales (que la ley describe), pero esta potestad no es  ilimitada, sino que que está sujeta al posible recurso que los organizadores puedan interponer ante el juez, que debe responder con urgencia y puede dar la razón a los organizadores y revocar la decisión del gobierno, algo que en España ha sucedido ya en mas de una ocasión.
Puede que al "ciudadano de pie" (que, como todo el mundo sabe, es una categoría filosófica cuyas principales características son la ignorancia y la indiferencia) que tanto le gusta a Rajoy, toda la discusión precedente le traiga sin cuidado y considere que a fin de cuentas da lo mismo. Pero a un ciudadano consciente de sus derechos no debería darle lo mismo. 
A mí al menos, me parece escandaloso que todo un Presidente de Gobierno (y candidato a la Presidencia por cuatro años mas) se permita el lujo de decir en un programa de TV de máxima audiencia que en España hay que pedir permiso para manifestarse. Y que, al día siguiente, ninguno de los otros candidatos diga nada me parece mas escandaloso todavía (he mirado posibles reacciones en Internet y solo he encontrado un par de tuits al respecto por parte de gente poco conocida).
Si este es el resultado de 40 años de democracia tras una transición "modélica", apañados vamos.

sábado, 4 de abril de 2015

Paisaje después de la batalla ¿Pueden 15 (+5) ser menos que 11?

Las elecciones andaluzas han dibujado un nuevo Parlamento claramente escorado a la izquierda respecto de los resultados de 2012. La derecha, representada por el PP y Ciudadanos ha obtenido 42 escaños, 8 menos que los obtenidos por el PP en solitario en 2012. El PSOE, cuyo discurso se reclama de izquierdas, ha repetido con 47 escaños, mientras que los partidos a su izquierda han obtenido 20 diputados en total (15 de Podemos por 5 de IU), ocho mas que los 11 obtenidos por IU en solitario en 2012.

Sin embargo, el gobierno que se espera tras las elecciones no es un gobierno escorado a la izquierda con respecto al gobierno anterior, resultado de una alianza entre PSOE e IU, sino un gobierno del PSOE en solitario, es decir un gobierno escorado hacia el centro, en el que la izquierda transformadora pierde influencia.

Para algunos esto solo demuestra que la situación anterior era una situación atípica, producto de un pacto "in extremis" consecuencia de la mayoría relativa del PP, que obligaba al PSOE a un pacto con IU para mantenerse en el poder. Sin embargo, un breve vistazo a la nueva composición del Parlamento basta para convencernos de que el PSOE necesita también ahora de algún pacto para mantenerse en el poder, es decir para conseguir la investidura y gobernar en minoría, como parece ser su objetivo.

De modo que, al menos en principio, los grupos políticos a su izquierda - Podemos en especial - tienen todavía margen para imponer una negociación y un gobierno al menos tan a la izquierda como el anterior. O, en su defecto, a forzar al PSOE a un pacto con su derecha, lo que dañaría su pretendida imagen de partido de izquierdas o, en último extremo, forzar unas nuevas elecciones.

Llama por tanto la atención la polémica que parece haberse instalado en Podemos acerca de su apoyo o no a la investidura de Susana Díaz, como si apoyar o no un gobierno en solitario del PSOE fuese la única posibilidad. Una posibilidad que, eso sí, una vez alcanzada no tendría vuelta atrás, pues sería impensable una moción de censura para la que tendrían que ponerse de acuerdo formaciones a la izquierda y a la derecha del PSOE.

En 2012 IU apoyó la investidura de Griñán a cambio de un pacto de gobierno que contenía medidas inequívocamente de izquierdas y de dos consejerías desde las que impulsar políticas propias de vivienda, de infraestructuras, de movilidad y de turismo. ¿Deben los 15 diputados de Podemos pedir menos a cambio de su apoyo? Parece absurdo.

Y si la estrategia de Podemos pasa por no apoyar a Susana Díaz, obligándola a un acuerdo con la derecha o a convocar nuevas elecciones ¿A que vienen tantas dudas y tanto marear la perdiz al respecto?.

¿Son acaso 15 menos que 11?




domingo, 19 de octubre de 2014

Despilfarro y "austeridad republicana"

En estos momentos en que desde la derecha económica se defiende la "austeridad" - concebida fundamentalmente como recorte de los servicios básicos del Estado - y desde cierta autoproclamada izquierda económica se propugna, como alternativa, la vuelta a un keynesianismo acrítico, que recuerda cada vez mas una vuelta a los "buenos tiempos" del despilfarro en la inversión pública que tanto ha contribuido a la corrupción y a la crisis económica que padecemos, resulta esclarecedor replantearse el papel que en el necesario cambio del modelo de gestión de la cosa pública puede jugar el concepto de "austeridad republicana".


Por lo poco que yo sé, el concepto de "austeridad republicana" tiene su origen en el pensamiento político del padre de la patria Mexicana Benito Juárez y es un concepto de enorme arraigo, incluso hoy en día, en el pensamiento político de México. Tal y como lo formuló Benito Juárez, la "austeridad republicana" no es sino el compromiso ético por parte de los cargos públicos de hacer una gestión austera de los recursos públicos, en función sobre todo de las necesidades de la mayoría social y con renuncia expresa al enriquecimiento personal. El término "republicana" pues, hace mas referencia al respeto por la "res pública" que a una forma de gobierno determinada, aunque es de suponer que los ideales republicanos, antimonárquicos y anticlericales de Juárez pesaron a la hora de acuñar el término.


Nada tiene que ver, por otra parte, dicho concepto con el concepto de austeridad que maneja hoy en día la Troika, que no es otra cosa que hacer del Estado y, mas concretamente, de sus políticas sociales, un rehén de las deudas tanto públicas como privadas contraídas a consecuencia del despilfarro y la corrupción que suelen caracterizar la gestión de los recursos públicos por parte del estado neoliberal.

Por otro lado, con el paso de los años, los mecanismos de corrupción se han ido refinando hasta alcanzar una complejidad y una sutileza desconocida en los tiempos de Juárez. Del abuso de las prebendas que el cargo público conlleva se ha pasado a las "puertas giratorias", pasando por los innumerables mecanismos de "mordida" en la concesión de obras públicas. De manera que el despilfarro en la inversión pública se ha convertido en la parte del león de la corrupción política, lo que exige una redefinición y una adaptación a los tiempos modernos del concepto juarista.

Así que, sin eliminar por ello la necesaria austeridad en los sueldos y retribuciones de los cargos públicos de todo tipo, es preciso colocar la austeridad y el compromiso ético en la gestión y la planificación de la inversión pública en el centro del concepto de "austeridad republicana". Ello es así porque, además de las mordidas ilegales, el propio despilfarro en la inversión pública, incluso en ausencia de contraprestación inmediata, puede tener una remuneración "en diferido" (por hacer uso de un concepto crecientemente popular) mediante prebendas concedidas una vez finalizado el mandato del político en cuestión: el conocido mecanismo de las "puertas giratorias", contra el que es cada vez mas difícil luchar. Por ejemplo, es posible sortear las leyes que impiden la contratación de los ex-ministros como altos cargos de empresas privadas por el simple procedimiento de contratarlos como altos cargos de una filial extranjera, algo que ya ha sucedido en la persona de la ex-ministra de economía Elena Salgado, en la actualidad consejera de Chiléctrica, filial Chilena de ENDESA.

Y este es sólo uno de los mecanismos por los que la corrupción puede ser recompensada de manera totalmente "legal". No es pues cuestión de hacer (solo) leyes anti-corrupción cada vez mas alambicadas, que a menudo solo sirven para que los corruptos ideen fórmulas igualmente alambicadas para esquevarlas. Es mas bien cuestión de compromiso ético por parte de los políticos y de actitud vigilante por parte de los ciudadanos. Y, desde luego, el mejor modo de evitar la corrupción ligada a las inversiones públicas es la austeridad en su gestión: donde no hay nada que morder no es posible la "mordida". 

Por desgracia, no solo los políticos sino la sociedad española en su conjunto es bastante permisiva con el despilfarro en la gestión de la inversión pública, cuando no claramente favorable a él. ¿Cuantas veces hemos visto a políticos locales alardear de haber conseguido fondos públicos para inversiones claramente innecesarias o que se podían haber resuelto de otro modo mas económico con igual o incluso mayor eficacia? Y a la sociedad valorar esto positivamente, no como muestra de despilfarro en la gestión de los fondos públicos, sino de la particular astucia política del político de turno. España es un país que gusta de "disparar con la pólvora del Rey", como si la pólvora del Rey no fuera en realidad la pólvora de todos.

Por poner un ejemplo políticamente incorrecto pero esclarecedor. Pocas inversiones han recibido mas alabanzas en nuestra ciudad (Sevilla) y generado mas envidia en las ciudades vecinas que la Línea 1 del "metro". Una inversión de 650 millones de euros para generar una sola línea de transporte público altamente deficitaria (su mantenimiento tiene un coste anual para la Junta de Andalucía - es decir, para todos los andaluces - de 40 millones de euros, sin el cual el coste del billete se duplicaría) que se podría haber resuelto a un coste mucho menor mediante alternativas de transporte en superficie mucho mas ecológicas y menos costosas. De hecho, con la misma inversión o incluso menor se podría haber construido toda una red de tranvías o BRTs en plataforma reservada, que diera servicio a toda el Área Metropolitana. Pese a su alto coste, el proyecto vigente para el futuro del transporte público de la ciudad sigue siendo construir tes líneas mas de metro, con un coste similar para cada una de ellas.

Con 650 millones de euros se podría, por ejemplo, rescatar de las manos de los bancos alrededor de 10.000 viviendas, para crear un parque municipal de viviendas de alquiler, tan necesario para paliar la crisis de las familias afectadas por las hipotecas, con un coste de mantenimiento mucho menor. Hubiera sido pues una buena muestra de "austeridad republicana" reorientar las inversiones previstas para la red de metro hacia otros objetivos socialmente mas urgentes y necesarios, satisfaciendo las necesidades de transporte público mediante otros proyectos menos costosos e igualmente eficaces. No obstante, pocos consensos hay mas arraigados, no ya entre los políticos, sino entre los propios ciudadanos de a pie que la "urgente necesidad" de abordar cuanto antes la construcción de la red de metro de Sevilla.

Pongo este ejemplo intencionadamente polémico para que se vea cuan lejos estamos todavía de la necesaria austeridad republicana en la gestión de los recursos públicos y, en especial, en la gestión de la inversión pública. Y cuan necesario es introducir  este asunto en el debate político.

Me gustaría que en estos tiempos en los que proliferan los "códigos éticos" para los cargos públicos, se incluyera en dichos códigos este concepto de "austeridad republicana", convenientemente actualizado para tener en cuenta las nuevas formas de la corrupción. En lo que respecta a la inversión pública, el concepto podría definirse como "ser austeros y eficaces en la inversión pública para poder ser generosos en los servicios al ciudadano, como la sanidad, la educación, la atención social... etc.)".




domingo, 28 de septiembre de 2014

Pánico

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pánico es un "miedo grande o temor muy intenso". El Diccionario de María Moliner precisa un poco mas: "... miedo causado por lo desconocido (por ejemplo por los ruidos de la Naturaleza atribuidos al Dios Pan). Espanto. Pavor. Terror. Miedo grandísimo".

Cualquiera de ambas formulaciones define perfectamente la reacción del Gobierno de España ante la posibilidad de que los catalanes voten acerca de su independencia. Especialmente la definición de Maria Moliner, que hace referencia al miedo a lo desconocido. En este caso lo desconocido son los pensamientos de los catalanes. Ante dicha incertidumbre, el Gobierno tira por la calle de enmedio y prohíbe la consulta, sin reparar que con ello lo único que hace es aplazar el problema y dar argumentos a los independentistas.

El pánico siempre ha sido un mal consejero y esta no es una excepción. Si, como parece inevitable, el Gobierno y su siempre dócil Tribunal Constitucional anulan la consulta, lo mas probable es que nos veamos abocado a unas elecciones anticipadas en Cataluña, en las que los partidos independentistas obtengan una amplia mayoría que, eventualmente, les permitiría incluso declarar la independencia de modo unilateral. O al menos plantear unas negociaciones con el Gobierno Central desde una indudable posición de fuerza.

Sin embargo, pocas veces ha habido menos motivos para el pánico. La historia de todos los referendos de secesión habidos hasta ahora en los países desarrollados (Quebecq, Escocia...) es clara: a la hora de la verdad las poblaciones de todos esos territorios optan por mantener el stau-quo sin arriesgarse a aventuras secesionistas que puedan afectar a su bienestar material.

En el caso de Cataluña, un país con una potente economía industrial que depende en gran medida del mercado español y europeo, la independencia significaría a corto plazo un crisis en toda regla para dicha industria, que se sumaría a la actual crisis a escala europea. A ello habría que sumar la necesidad inmediata de crear una nueva moneda y un sistema financiero independiente y las dificultades para financiarse en un mercado internacional cada vez mas especulativo... Todo ello sin los recursos naturales (petróleo) de que disponía Escocia, por ejemplo, a la hora de planificar su independencia. Por no hablar de los factores internos: el Govern de CiU ha sido y sigue siendo el campeón español y europeo de la corrupción, los recortes y las políticas antisociales.¿Solucionará la independencia este problema o mas bien contribuirá a que las clases dominantes catalanas enmascaren su corrupción y su avaricia tras el "patriotismo" de una Nación recién creada?

Como demócrata estoy a favor de que la gente vote sobre los asuntos que les conciernen y de que su voto sea tenido en cuenta. Pero es que además, como ser racional que soy (y no dudo de que los catalanes lo son también en su inmensa mayoría), estoy seguro de que los argumentos anteriores y muchos otros que surgirían en un debate sereno acabarían inclinando el voto de la mayoría de los catalanes en contra de la independencia, como ya ocurriera en Quebecq y mas recientemente en Escocia. ¿A qué pues tanto pánico?

La razón hay que buscarla, en primer lugar, en la escasa tradición democrática de la derecha española. Cuando desde el PP se criticaba a sus correligionarios del Partido Conservador británico (tan de derechas como ellos en todo lo demás) por su "irresponsabilidad" al permitir el referendum de Escocia, lo que se evidenciaba era la escasa tradición democrática de nuestra derecha. Nuestra derecha está tan acostumbrada a imponerse por la vía de la fuerza y no por la vía de los argumentos que la mera posibilidad de un debate seguido de una votación la aterra. Aunque, como en este caso, la posición anti-secesionista cuente con argumentos de sobra para imponerse en el debate. Aunque los acuerdos que se sustentan en el debate democrático sean los únicos duraderos.

Pero hay todavía razones mas profundas que tienen sus raíces en la prevalencia de las formas de pensamiento religiosas en nuestro país frente a las racionales. En España la política no se hace desde la razón sino desde la fé. Y ya se sabe que las verdades de la fé no cabe votarlas. Para el que cree que España es una realidad inmanente e indivisible (o, en su versión moderna,para el que cree que la soberanía recae en el "Pueblo Español" de manera "indivisible"), España no es un producto del acuerdo razonable de una serie de pueblos a lo largo de su historia, sino un "verdad" incuestionable: una "Unidad de Destino en lo Universal" que dijo el ideólogo del fascismo español. Y sobre eso, claro, no cabe votar y el mero hecho de que se plantee una votación produce pánico. Aunque, como hemos visto, haya argumentos de sobra para seguir manteniendo esa unidad.




martes, 2 de septiembre de 2014

La elección "antidemocrática" de los alcaldes y la increíble pobreza del discurso de la izquierda

La propuesta del PP para la elección "directa" de los alcaldes es una propuesta antidemocrática por partida doble.

Es antidemocrática porque cualquier elección de cualquier órgano público unipersonal solo puede ser democrática si es en un proceso a doble vuelta: si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría de los votos en la primera vuelta, se produce una segunda vuelta entre los dos candidatos mas votados. Esta es una ley universal de la democracia, válida tanto para los procesos electorales (elecciones presidenciales de Brasil, Francia...) como para los procesos parlamentarios (elección de Presidente de España, de Presidentes de Comunidades Autónomas...) y hasta para las Comunidades de Vecinos.

Por otro lado, a menos que se cambie la Ley de Régimen Local, un Alcalde que no tenga el apoyo de la mayoría de los concejales sería objeto inmediatamente de una moción de censura (Arts. 22, 33 y 123 de dicha Ley). De modo que la  "elección directa del Alcalde" que propone el PP implica necesariamente, para ser eficaz, conceder a la lista mas votada la mayoría mas uno de los concejales del pleno (algo que el propio PP ha reconocido en mas de una ocasión, aunque se abstiene de publicitarlo). Es decir, que implica no solo la elección antidemocrática de los alcaldes, sino también la elección antidemocrática de los concejales necesarios para garantizar al alcalde el apoyo del Pleno Municipal.

Dicho sea de paso, esta antidemocrática elección de concejales sería necesaria incluso si la elección de alcalde se hiciera en un proceso a dos vueltas. Y lo sería incluso en el caso de que se prohibieran las mociones de censura, pues un pleno municipal, a diferencia un parlamento, no es un órgano puramente legislativo, sino también ejecutivo. Lo que quiere decir que es imposible gobernar sin el apoyo de la mayoría de los concejales del pleno municipal. Habría que cambiar totalmente la Ley de Régimen Local, quitándole al pleno municipal la mayoría de sus atribuciones, traspasándolas directamente al alcalde, para que una elección directa de alcalde (incluso a dos vueltas) fuera eficaz sin introducir cambios antidemocráticos en la elección de los concejales. Y no estoy muy seguro de que este traspaso de competencias del pleno al alcalde sea algo muy democrático, mas bien lo contrario. 

Ante tamaño despropósito ¿Qué argumentos oímos a los máximos responsables de los partidos de la Oposición? Hasta la fecha y con honrosas excepciones, el argumento mas repetido es la "falta de consenso". Hace falta ser torpe para, a estas alturas, invocar el consenso otra vez. ¿No ha sido el "consenso" el que nos ha llevado, en gran parte, a esta situación de corrupción y de aislamiento de la casta política de la población?

¿Por qué la oposición no va al origen del problema y denuncia que la "elección directa de los alcaldes" que propone el PP es en realidad una elección antidemocrática, no solo de los alcaldes sino también de muchos concejales?

Estamos ante un nuevo ejemplo de la pérdida del discurso de la izquierda mayoritaria, que ha ido cediendo parcelas de éste a la derecha sin ni siquiera disputárselas. En este caso, en vez de negar la mayor, desenmascarando el carácter antidemocrático (y, por tanto, contraproducente desde el punto de vista de cualquier "regeneración democrática") de la propuesta, se limita a mendigar "consenso", como si el consenso pudiera justificar una medida antidemocrática.

Y no va mucho mas allá la izquierda minoritaria, que denuncia la propuesta como una medida que "favorece el bipartidismo". No es que no lo favorezca, que desde luego lo favorece, pero da la impresión de que una medida antidemocrática que no favoreciera el bipartidismo le parecería bien a la izquierda minoritaria. Es decir, da de nuevo la impresión de que los políticos se mueven fundamentalmente por sus propios intereses: en este caso la eliminación del bipartidismo, que lógicamente no interesa a los partidos minoritarios.

¡No es cuestión de consenso, ni de bipartidismo, sino de democracia, estúpidos!


lunes, 21 de julio de 2014

¿A quién pèrtenece Gaza?

En estos momentos en que la "Comunidad Internacional" vierte lágrimas de cocodrilo por hectolitros ante el "sufrimiento de la población de Gaza" y ruega por un "alto el fuego", convendría responder antes a la pregunta: ¿Qué administración estatal o interestatal es la responsable de velar por la seguridad y, a ser posible, el bienestar de los gazatíes? O, dicho en román paladino ¿A que estado o comunidad de estados pertenece Gaza? Aunque solo sea para saber a quien hemos de dirigir nuestros ruegos.

Históricamente, la Franja de Gaza era parte del Estado Egipcio, al que le fue arrebatada por el Estado de Israel tras la Guerra de los 6 Días, hace ya unos 50 años. Según esto Gaza sería un territorio egipcio ocupado por Israel, que sería por tanto la administración responsable según el derecho internacional.

Ahora bien, el Estado Egipcio hace tiempo que renunció a dicho territorio en beneficio de un futuro "Estado Palestino", cuya existencia futura garantizaba la citada Comunidad Internacional mediante las oportunas resoluciones de las Naciones Unidas, su máximo órgano de expresión y gobierno. Según esto, dicho Estado Palestino sería la administración responsable

Ahora bien, 50 años después de la ocupación de Gaza por Israel, el Estado Palestino sigue sin existir, o al menos sin ser reconocido como tal por la Comunidad Internacional (si así fuera sería miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas, máximo órgano de gobierno de dicha Comunidad Internacional). No cabe duda de que esto complica las cosas.

Tampoco podemos decir que Gaza sea parte del Estado de Israel, pues ni Egipto renunció a ella para que fuera anexionada por Israel, ni el propio Israel ha mostrado nunca el menor interés por dicha anexión. De hecho, llegó a desmantelar los asentamientos judíos en Gaza, en una muestra clara de desinterés por cualquier tipo de anexión, presente o futura, de pleno derecho o de facto. Además, si así fuera, el Estado de Israel estaría bombardeando a su propia población, lo que no tendría sentido.

En estas condiciones y ante la inexistencia del mencionado Estado Palestino, solo caben dos posibilidades: O Gaza es un "protectorado" de Israel, que debe velar por el bienestar de los gazatíes mientras se dan las condiciones para la creación del Estado Palestino y su futura integración en dicho Estado. O Gaza es un protectorado de la propia Comunidad Internacional, que es la responsable por tanto del bienestar de los gazatíes, al menos en tanto la propia Comunidad Internacional no delegue en algún otro estado el ejercicio de dichas funciones (con la aceptación expresa de dicho estado, por supuesto).

En el primer caso, el Estado de Israel estaría faltando de forma clamorosa a su deber, por lo que debería ser duramente sancionado por la Comunidad Internacional.

En el segundo, sería la propia Comunidad Internacional, la que debería hacer frente a su responsabilidad para evitar la masacre, en vez de llorar hipócritas lágrimas de cocodrilo.

Por supuesto que nada de esto va a suceder, pero al menos deberían ahorrarnos el penoso espectáculo de su hipocresía.


lunes, 9 de junio de 2014

¿Fin de la crisis?

Ha bastado que el Banco Central Europeo (BCE) haya anunciado una serie de medidas para que se desate eso que ahora se llama "euforia de los mercados". Las medidas son: reducir dos décimas el tipo de interés de sus préstamos a otros bancos, cobrarles a esos mismos bancos por sus depósitos en el BCE (o ponerle un "interés negativo" a esos depósitos) y anunciar una línea de crédito de 400.000 millones de euros a los bancos a condición de que empleen dicho dinero para prestar a su vez a empresas y familias (es decir, no para depositarlos en el BCE ni para comprar deuda pública, que es lo que venían haciendo).

Teniendo en cuenta que lo primero que hizo Obama al llegar a la presidencia fue pedir a la Reserva Federal de EEUU 800.000 millones de dólares, que le fueron concedidos de inmediato, las medidas del BCE no parecen demasiado drásticas ni novedosas. Y la pregunta que uno se hace es: si era tan sencillo ¿Por qué no se hizo antes?

Retrocedamos en el tiempo para tratar de dar una respuesta. Parece haber un acuerdo entre los especialistas en que el origen de la crisis está en la generación de una gigantesca burbuja inmobiliaria alimentada por otra financiera (los famosos "derivados"), que explotó cuando la confianza en dichos productos financieros se vino abajo. En el caso de España, junto a la burbuja inmobiliaria, hemos vivido una burbuja paralela de infraestructuras, alimentada con dinero público, que ha llenado el país de aeropuertos sin aviones, AVEs sin viajeros, puertos sin barcos, carreteras sin coches y políticos corruptos.

Dicha burbuja inmobiliario - infraestructural hay también cierto consenso entre los especialistas en que ha sido alimentada por los euros "de ida y vuelta" proporcionados por la banca centroeuropea, alemana principalmente. Dichos euros llegaban a centroeuropa como contrapartida de sus exportaciones hacia España y otros pases del Sur, cuyo sistema productivo (especializado en la construcción) era incapaz de competir con los bienes de consumo y de equipo provenientes del centro y el norte de Europa. Dichos euros eran luego prestados a bajo interés a los bancos y gobiernos del Sur y alimentaban la burbuja inmobiliario - infraestructural.

Todo esto es conocido. También lo es que, cuando ambas burbujas estallaron, se inició un proceso cuyo objetivo final no era otro que evitar la quiebra del sistema bancario que la había alimentado, compensándolo de algún modo por las pérdidas provocadas por sus créditos fallidos. Parte esencial de esa proceso fue que la población - a través de sus gobiernos - se convirtió en garante de los préstamos que sus especuladores bancarios habían adquirido con la banca centro-europea. No otra cosa fueron los rescates bancarios, que de todos modos no han sido mas que la "punta del iceberg" de un proceso mucho mas complejo.

Para ello había que convencer a la población de esos países de que eran ellos y no los especuladores que se habían lucrado con las burbujas, los culpables de la situación. De que habían vivido "por encima de sus posibilidades", etc... Para a continuación acometer una terapia de shock económico, basada en los recortes de los servicios mas básicos: sanidad, educación, cultura... que ninguna participación habían tenido en el origen de la crisis. Los partidos políticos tradicionales se prestaron (a veces de un modo vergonzoso) a la gestión de dicha estrategia, aunque a costa de un creciente desprestigio.

El mecanismo para la recapitalización bancaria lo sirvió en bandeja el BCE merced a dos de sus características que lo convirten en la herramienta idónea para ello:

1.- El hecho de que la "lucha contra la inflación" sea su primer y casi único objetivo y
2.- La prohibición, fijada en sus estatutos, de prestar dinero a los gobiernos.

El primer elemento le impedía, en principio, aumentar el dinero en circulación y por tanto la inflación, con lo que los acreedores podían estar seguros de que sus préstamos no se devaluaban. El segundo proporcionaba un eficaz mecanismo por el que los bancos podían obtener beneficios y enjugar sus pérdidas: pedir prestado al BCE al 1% para luego prestar ese mismo dinero a los gobiernos de los países del sur al 6% o más (eso es lo que pasa cuando la "prima de riesgo" está "alta")

Como muchos economistas han denunciado, nada de esto hubiera sucedido si el BCE hubiera sido un banco central de verdad, capaz de hacer lo que hacen todos los bancos centrales del mundo: prestar dinero a sus gobiernos cuando lo necesitan. Pero es que el BCE no es el "Banco Central de Europa" (entre otras cosas porque no existe un verdadero gobierno europeo), sino el banco central de la banca europea. No otra cosa quiere decir su famosa "autonomía".

Pero todo tiene un límite y  ese mecanismo de transferencia de capital de la población hacia la gran banca no se puede mantener indefinidamente sin que la economía entera se desmorone. Por otro lado, alguna vez los banqueros europeos habrían de sentirse satisfechos y con sus pérdidas - consecuencia de sus irresponsables especulaciones - suficientemente bien enjugadas (eso que eufemísticamente se llama "recuperación de la confianza" por parte de "los mercados"). Me da en la nariz de que eso es exactamente lo que está pasando.

Así pues, fin de la recapitalización de la banca (a costa de los ciudadanos) e inicio de una nueva era de expansión económica. Al menos eso es lo que, en la hipótesis mas optimista, parece pensar el BCE. Esa sería la hipótesis mas optimista para explicar su nueva política.

Pero yo sigo viendo un problema, al menos en España. La cerrada defensa de los intereses de la oligarquía financiera que la política de recapitalización bancaria a base de recortes supone, tiene efectos colaterales muy peligrosos. En España esos efectos se están plasmando en la asfixia de los sectores productivos emergentes (las energías renovables, la rehabilitación, la movilidad sostenible, el crowfunding...) mediante una política económica que amenaza con abortarlos antes de nacer. Me da la impresión de que los sectores productivos mas ligados a dicha oligarquía (la construcción de nueva planta, las grandes infraestructuras, las grandes eléctricas, la industria del automóvil ...) están ahí, en estado de hibernación, protegidas por las políticas económicas del gobierno (reforma energética, planes PIVE...), dispuestas a acaparar cualquier atisbo de recuperación económica para reiniciar sus actividades, que fueron las mismas que nos llevaron a la crisis.

Mientras Alemania reorienta su sistema productivo hacia las energías renovables, la movilidad sostenible, etc... Aquí esos sectores económicos emergentes prácticamente se persiguen, incluso con decretos "ad hoc", como el reciente decreto de autoconsumo de energía y otras lindezas que ya he analizado en otras entradas de mi otro blog. En estas condiciones, incluso aunque relanzar la economía y el crédito sean ahora las prioridades del BCE (cosa que dudo de todos modos) ¿No llevarían en nuestro país a la continuación y profundización pura y simple de la actual crisis?

lunes, 2 de junio de 2014

Sobre el ideal republicano

Hay debates cuyo contenido simbólico supera al racional y debates cuyo contenido racional supera al simbólico. Generalmente los segundos pueden conducirse de un modo mas sosegado que los primeros. Y es mas fácil que una persona cambie de opinión en el marco de un debate racional que en marco de un debate simbólico. Generalmente también, los debates racionales versan sobre lo cotidiano, mientras que los simbólicos versan sobre lo trascendente.

En política, además, existe la tendencia a construir debates simbólicos como tapadera de otros debates mas profundos, cotidianos y racionales. Sobre todo cuando estos últimos ponen en cuestión la supervivencia de determinada casta política. Un buen ejemplo lo tenemos en la antigua Yugoslavia: tras la muerte de Tito, en medio de la crisis que azotó a todos los regímenes "comunistas" (las comillas son intencionadas) de Europa del Este, los políticos de la nomenclatura yugoslava mutaron de comunistas en nacionalistas, con el objetivo prioritario de mantenerse en el poder cada uno en su pequeño feudo. Los resultados de tal estrategia son suficientemente conocidos como para que no necesite extenderme sobre ellos.

En Cataluña hemos tenido un reciente ejemplo de tal estrategia. Tras abanderar los recortes en sanidad y educación mas brutales de toda España y ante la explosión de descontento que se puso de manifiesto en la Diada, el President Artur Mas decidió ponerse a la cabeza del nacionalismo catalán. No ha habido marcha atrás en los recortes, que es de suponer siguen creando el mismo sufrimiento que antes. Es mas, el debate sobre los recortes parece haber quedado aplazado ante la urgencia del debate soberanista sobre derecho a decidir de los catalanes. Debate al que el propio Gobierno de España ha contribuido con su cerrazón. De nuevo un debate simbólico que se superpone y oculta a un debate mas profundo, cotidiano y necesario.

Hay en este mecanismo de la política algo de profundamente religioso. En realidad, este mecanismo de transformación de lo cotidiano en los simbólico no lo inventaron los políticos nacionalistas sino los profetas de las religiones monoteistas (si no es aún mas antiguo). Lo que late en el fondo de tal transformación de lo cotidiano en lo simbólico (o de lo inmanente en lo trascendente, que diría Gramsci) es el concepto de Redención. Se trata, en el fondo, de una cuestión de fe: cuando lo simbólico prevalezca (la nación Serbia, o la Croata, o la Catalana...), lo cotidiano se resolverá por si solo, pues el enemigo exterior (el Diablo, los falsos profetas, las falsas religiones...) es la causa de todo mal. Que este milenarismo adopte formas "políticamente correctas" como la Religión Católica o "políticamente incorrectas" como algunas herejías medievales es otra cuestión, pero se trata de milenarismo al fin.

La oportuna abdicación del Monarca de España amenaza con generar otro debate simbólico acerca del régimen, que oculte el creciente descontento de la población acerca de cuestiones mucho mas cotidianas: el derecho a una vivienda digna, el derecho a un trabajo y a un salario digno, la cuestión de como y quien debe pagar la deuda pública y la privada (incluyendo qué parte de ella debe pagarse y que parte cabe calificar de "deuda odiosa"), etc... Todos estos debates ¿Serán reemplazados por el debate acerca de la forma de estado: Monarquía o República?

Espero que no

Soy republicano, en el sentido de que defiendo una ética republicana de la política. Esta ética implica no solo que los cargos públicos deben ser elegidos por el pueblo, sino que además deben rendir cuentas y ser austeros en la gestión de los recursos públicos. Y no sentir apego por el cargo (nada pues de cargos vitalicios, como en la monarquía). Espero que algún día España sea republicana en ese sentido profundo. Pero al mismo tiempo soy consciente de que un mero cambio en la forma del Estado no garantiza eso. Dos de los dictadores mas sanguinarios del mundo (Obiang en Guinea Ecuatorial y Salazar en Portugal) son o fueron Presidentes de la República. La República a la que aspiro no es un acto de redención imposible que cambie de un plumazo aún mas imposible una realidad nada republicana. Es la culminación de un proceso que empieza por lo cotidiano: el derecho a la vivienda, el derecho a un trabajo digno... el derecho a la pereza también.

No nos dejemos embarcar en un debate sobre los símbolos del Estado. Es el peor servicio que le podemos prestar al ideal republicano.